La tormenta pasó,
yo me di cuenta tarde.
Mi alma se marchitó
por otras tan cobardes.

Enredado en tu cuerpo
locura compañera,
insensible me he vuelto
y ya nada me alienta.

Sensaciones pasadas
quieren volver a mí,
golpean mis espaldas
yo no quiero salir.

Y miro sin mirar
las paredes manchadas,
todos quieren hablar
yo ya no oigo nada.

He vuelto a caminar
por sendas sombrías,
cansado de gritar
mi garganta ardía.

Se perdieron las formas,
mi corazón no late,
no siento los aromas,
ando solo por las calles.

El amor asfixiado
por todas las traiciones
se emborracha a mi lado,
ya no quedan canciones.

Ebrio de soledad
no sueño con princesas,
ya no tengo piedad,
solo busco una presa.

(Incluido en Naturaleza Humana)

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